Julia, la niña que solo quiso ser libre (Heraldo de Aragón)

13/11/2011

"Los hábitos sociales y la tradición condicionan la vida de las personas ya desde su nacimiento aunque esos condicionamientos sean ilógicos, antinaturales y estúpidos: un niño que pida como regalo una cocina de juguete probablemente recibirá un no como respuesta porque eso no es lo normal (a no ser que sus padres tengan una extraordinaria visión de futuro y vean en él a un futuro Ferrán Adriá), mientras que una niña que pasa de las muñecas y es aficionada a los coches o a darle al pelotón es cada vez más aceptada por aquello de la igualdad de género y lo políticamente correcto, pero no se libra del calificativo «chicazo».

El mejor método para cambiar estas costumbres consiste en educar desde la infancia, una idea que probablemente tenían muy clara en la editorial parisina Le sourire qui mord cuando, en 1976, se propusieron modificar la imagen y el contenido de los libros para niños tomando como premisas fundamentales «la abolición de la frontera entre adultos y niños, la exaltación del pensamiento y la imaginación y el rechazo de estereotipos y tabúes», gracias a lo cual este libro pudo ver la luz.

En España se publicó por vez primera en 1980 aunque con algunas páginas censuradas por lo controvertido de su temática, siendo el presente libro de El Jinete Azul la edición íntegra que recuperó Editions Etre en 1997.

Julia es una niña nada convencional: es traviesa, desaliñada y a veces dice palabras feas. Se sale del estereotipo fijado para una niña, algo que a sus padres inquieta e irrita a partes iguales hasta el punto de que llegan a trasladar a su hija esa sensación que toma la forma de sombra, una sombra que no se corresponde con la figura de Julia porque es la de un chico, algo que ella rechaza porque sabe que es una niña aunque no se comporte como los demás esperan que haga; de ese modo, los prejuicios de los adultos corrompen la naturalidad de alguien que no se plantea qué son los roles de género, cuál es su naturaleza, ni siquiera si sirven para algo o no, y solamente cuando se encuentre a un niño que pasa por su misma situación,entenderá que ni es rara ni está enferma ni tiene que enterrarse bajo tierra para huir de esa sombra porque, sencillamente, ella es así y no hay más que hablar.

Lejos está este álbum de ser amable; es intenso y comprometido, pero al mismo tiempo hace gala de una belleza muy especial, tanto en su texto irónico, tierno, directo y muy reconocible en la realidad cotidiana,como en una delicada ilustración de líneas rectas y negras sobre fondo blanco de Anne Bozellec. ¿Ante qué estamos, en resumen? Ante un libro que obliga a la sociedad a mirarse en el espejo y a reconocer sus defectos y errores, algo que afortunadamente está a tiempo de corregir."

(Lucas Estevan, Heraldo de Aragón)

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